Durante mis 4 años de experiencia he acompañado a distintas personas a reencontrarse con su cuerpo y sus emociones.
Después de terminar la carrera de teatro, trabajé en el sector gastronómico por largo tiempo, donde rápidamente asumí responsabilidades y lideré equipos. Disfrutaba mucho de mi trabajo y me sentía realizada, aunque mi perfeccionismo y autoexigencia me llevaron a asumir más tareas de las que inicialmente quería. Celebraba los éxitos de la empresa como propios y recibía muchos halagos por mi desempeño, lo que me hacía sentir valiosa. Sin embargo, en retrospectiva, necesitaba hacer cambios que no podía ver en ese momento.
En 2017, tras la muerte de un ser querido, mi doctor me recomendó un masaje Chuaka, y así conocí a Verito López, quien me ayudó profundamente con su dulzura y habilidad. Esta experiencia me permitió reflexionar sobre mi vida y despertó en mí el deseo de ayudar a otros de la misma manera. Aunque volví a mi trabajo con la misma competencia de siempre, comencé a darme cuenta de que perseguía gratificaciones y reconocimientos laborales que no eran lo más importante para mí.
El estrés comenzó a afectar mi salud, con síntomas físicos y mentales que nunca había experimentado antes. Decidí tomar un descanso y aprendí a dar masajes Chuaka durante la pandemia, formándome con la ayuda de Ninette Rodríguez. En 2020, empecé a atender a personas en mi tiempo libre y, al ver el creciente interés, renuncié a mi trabajo para dedicarme a este nuevo camino. También me formé como doula con Maca Mardones y sus maestros, lo cual enriqueció mi práctica y mi vida.
En 2022, recibí una invitación para unirme a la compañía de teatro La Mili, y acepté encantada. Ahora, participo en este proyecto con energía y tiempo, sintiéndome afortunada por poder decir “sí” a nuevas oportunidades.
Mi historia resalta la importancia de escuchar nuestro corazón, estar presentes y cuidar de nosotros mismos, recordándonos que siempre podemos hacer cambios positivos en nuestra vida.
Verito es la inspiración y punto de partida para mi camino en los masajes. Tiene muchísima experiencia y el corazón más noble que puede existir.
Nieta de curandera, lleva la medicina en cada célula; cada estudio en su vida solo vino a despertar el recuerdo de la sabiduría que ya existía en su interior.
Con la convicción de que es posible gozar de salud, trabajando desde la energía y el ritmo del cuerpo, trató mi cuerpo y el de cada persona que me escuchó hablar de su talento, por varios años, hasta que vino la pandemia y se retiró para dedicarse por completo al cuidado de sus padres.
Fue mi consejera cada vez que tuve dudas si tratar o no ciertas patologías y casos especiales. Fue también mi maestra de reflexología y hoy es una maestra/amiga de estas que te hacen un espacio en su casa y su familia.
Mi maestra de masaje Chuaka. Profesional, siempre concentrada.
Ninette no solo me entregó teoría y práctica, se interesó por entender mis motivaciones para aprender, saber quien era yo. Me enseñó técnica y me entregó la seguridad que en ese momento me faltaba.
Para mí es una fortuna conocer a Ninette, entregada al servicio, ella tiene la certeza de poseer la energía y conocimiento para atender a cualquier persona, siempre con paciencia y respeto por el proceso de cada uno, esperando silenciosa a que la magia ocurra.
Hoy es ella a quien recurro cuando necesito un masaje Chuaka y de vez en cuando tengo la fortuna de ser su modelo para que ella enseñe a nuevos aprendices.
me encantan los animales
Ella es Mía, una perrita hermosa que me acompaña casi siempre a todos lados. Es mi compañera y amo que este en transitando junto a mi este momento de mi vida.
amo la naturaleza
Me encanta la naturaleza, conectarme con ella es una de mis mayores alegrías. Disfruto meter las patitas a un río o ver la cordillera desde lo alto, la playa, entre muchas otras cosas. Son estos momentos en los que encuentro una profunda conexión con la naturaleza.